Decía Ortega, a quien le preocupó mucho el cómo superar las circunstancias adversas, que ser inteligente siginificaba "saber elegir-entre". De hecho, las raíces latinas de la pabra inteligencia son: inter (entre) y legere (elegir).
Así pues, en base a dicha acepción de lo que significa "inteligente", podríamos deducir, sin temor a errar, que si algo es Podemos es, desde luego, inteligente.
Los líderes de Podemos no han estudiado Ciencias Políticas para fardar de que son los que más saben (ya fuimos testigos del gazapo de Iglesias en su debate a tres con Sánchez y Rivera sobre "La razón pura" de Kant). Lo que han aprendido los chicos de Podemos son las mecánicas y estrategias de los buenos sofistas, es decir, han aprendido a "elegir" los mejores argumentos (sofismas) para ganar, que no para convencer.
Como bien señalara Foucault, el sofisma es el argumento más utilizado a partir de la postmodernidad en política. No importa la verdad (¿quién cree todavía en ella?); lo importante es ganar el poder a través de dos vías: uso y abuso de falacias argumentativas y la práctica del insulto y la descalificación.
¿Por qué está imponiéndose la ideología independentista en Cataluña? Pues porque llevan décadas adoctrinando desde la mentira y la tergiversación histórica.
¿Por qué ganará Podemos? Pues porque son los herederos (relevo generacional) de la sempiterna izquierda rencorosa y revanchista descendiente de quienes perdieron la GC; son los cahorros que hicieron suyas las estrategias sofistas de la izquierda: mentir, mentir, manipular y adoctrinar.
Alfonso Guerra, en un momento de inaudita honestidad, reconoció que Montesquieu, y con él la necesaria separación entre los tres poderes del Estado, había sido enterrado (negado) en España. Pues bien, quienes se obliguen a ser honestos podrán coincidir conmigo en que "la razón quedó muerta y bien enterrada" en España desde el momento en que el diálogo racional, necesaria dialéctica para resolver conflictos y llegar a acuerdos (síntesis conciliadoras) fue desechado como vía para articular la política de nuestro país.
Lo que vimos en el último debate del Estado de la nación fue un espectáculo lamentable y bochornoso; una "dialéctica" (por llamarla de alguna manera) barriobajera y chabacana. Vimos cómo Podemos convertía en arte la utilización política del sofisma. Podemos no necesita convenver, porque es INTELIGENTE y sabe escoger bien sus armas; lo único que necesita es seguir alimentando la fe de sus fieles creyentes, dándoles lo que estos le piden: REVANCHA HISTÓRICA.