jueves, 16 de abril de 2020

EJERCICIO MEMORÍSTICO DURANTE EL CONFINAMIENTO.

El individuo que escribe estas líneas, estudio el bachillerato desde 1970 a 1976. En aquella etapa de formación, se nos exigía el razonamiento y la memoria en la disciplina estoica; orden, esfuerzo y respeto. Digo esto porque desde hace ya unas décadas se fue denostando, esas tres cosas y en las escuelas se relajó el espíritu de formación de los preadolescentes con actividades, fichas y libros en los que debían rellenar las contestaciones, en detrimento de la MEMORIA, herramienta fundamental para el buen estudio de cualquier materia. Digo esto porque ahora, aquellas generaciones de la desmemoria, del colega a maestros y del relativismo del esfuerzo, son los que gobiernan el Reino de España.

¿Pero por qué hemos llegado hasta aquí? Voy a hacer un ejercicio de memoria.
Es cierto que el mundo político español es bastante oscuro, como el de todos los países. Desde 1976 a 1982 la política española trató de dar el gran salto de un régimen autocrático a una democracia liberal, algo que, con sus pros y contras, ancló a España en un Estado de Derecho y dio salida, por la Constitución de 1978, a toda la pus que aún olía, cierto que poco, bajo las uñas del recuerdo de la guerra Civil. Ya no se recordaría la contienda de 1936 hasta que llegó al Poder un maldito y siniestro político en el año 2004.

La política para cambiar a España, realmente comenzó en octubre de 1982. Recordemos las palabras de Alfonso Guerra: “a España no la va a conocer ni la madre que la parió”. Frase muy premonitoria. Desde entonces el desarrollo del Capítulo VIII de las Constitución, para este individuo uno de los grandes y graves errores de los que redactaron dicha Ley, y el deseo por ser miembro de la Unión Europea, fueron los dos grandes horizontes por conseguir. Inconscientemente, sólo al principio, quiero pensar, la conquista de esos dos objetivos, llevaba a la centripetación de la misma España. El primero por saberse claro que se estaba creando un Estado que se vaciaba de contenido en sí mismo, y de las competencias más esenciales, esas que justo justifican la existencia del propio Estado. Para conseguir el segundo, y eso sí se sabía por parte de los políticos, había que renunciar a la propia soberanía nacional, a cambio de ayudas y de subvenciones económicas que nos llegaron de la UE y a las que no se le sacó, por entero, el fruto madurado y preciso. Justo ahí empieza la corrupción política e institucional del Estado Español. Con el café para todos, una mentira para contentar el instinto caníbal de los nacionalismos vascos y catalán, se empezó a extender la telaraña política que asfixiaría a los españoles año tras año.

La corrupción y el despilfarro de los gobiernos de González, los Pactos del Majesty del gobierno de Aznar, el incidente de la isla Perejil, hecho que se tomaría a broma por parte del PSOE, el atentado terrorista de la Casa de España de Marruecos, dieron paso al hecho más luctuoso en la historia de la entonces mal llamada democracia española. Los atentados de 11 de marzo de 2004. Este acto terrorista cambió la historia de España. En esos días las radios y las televisiones decidieron abiertamente no informar y sí dar opiniones ya formadas por una ideología radicalmente izquierdista. 

Recordemos como el ínclito, para mí ruin, Rubalcaba y el por entonces desconocido, para los ciudadanos, Pablo Iglesias, mandaron rodear la sede del PP con masivos SMS. Algo muy democrático para la izquierda radical que ansiaba el Poder para desarrollar el plan que vislumbraban y que ya se definió en el Foro de Sao Paulo en 1990. Para hacer un atentado como el del 11M, hace falta un Estado  - Marruecos? Francia? Los dos juntos? - detrás y no catorce camellos de mariguana, como se nos hizo pensar en un teatro de juicio que apuntó, justo, a los once o doce muertos que, armados hasta los dientes, explosionaron la casa de Leganés, en la que se encontraban todos juntitos, jugando a la Play, hasta la llegada de la policía. ¡Qué casualidad! Al presidente del Tribunal, el Sr. Bermúdez, que realizó el juicio, al poco tiempo, se le dio una condecoración, gobernando ya Zapatero.

Gracias a la matanza del 11M, el vuelco electoral fue tremendo y eso olía a una asonada en toda regla, eso sí, apoyada por informaciones ya opinadas desde toda la prensa audiovisual. El Poder estaba ya en manos de un PSOE radicalizado y proclive a los nuevos estatutos de autonomía que catalanes y vascos exigían de forma indecente y apestosa. Gracias al apoyo del PSC, Maragall, el inane mental, el vendido y el indeseable Zapatero, se puso manos a la obra desde la Presidencia de Gobierno y comenzó la desarticulización de España;”todo lo que apruebe el Parlamento Catalán, lo refrendaré en el Parlamento Español”, dijo. Retiró las tropas españolas del Golfo Pérsico, ya que el 11M fue por la participación de España en la guerra de Irak, se dijo tajantemente – otra mentira más – ya que el gobierno anterior mandó a dicha guerra una fragata para escoltar un buque hospital y unos cientos de soldados en la retaguardia de la coalición, que por otra parte se equivocó al argumentar aquello de las armas tácticas iraquíes. Tenían otros argumentos para invadir Irak, si es que se debe invadir algún país, a no ser que exista una evidencia real de amenaza contra otro país. Zapatero sólo tenía que lanzar el cóctel molotov. Y lo lazó. Hizo el Pacto del Tinell para echar de la política española al PP, se alió con los países iberoamericanos en donde el comunismo campaba a sus anchas, al tiempo que publicaba en el BOE unas leyes clientelares  para muchas ONG y lobbys, garantizándose votos. Y todo ello apoyado por la televisión de un sandinista como Roures, la prensa del grupo Planeta, del Godó y por supuesto de las televisiones públicas, aparte de los grupos de actores y cantantes de le ceja, que se apropiaron como váteres de la cultura española.

La negada crisis y su peor gestión, por ejemplo el Plan E, de 2008, terminó con ZP en el Gobierno de España, pero la semilla zapateriana ya estaba plantada en gran parte de la sociedad, harta y cabreada por el desastre económico en el que se ahogaban. Ese era justo el abono que quería ZP para que su grano diese fruto: echar abajo la Transición del 78 e implantar la III República.

Al Poder llegó, el Tancredo, Mariano Rajoy con una mayoría absoluta en el Parlamento, que con los años la fue tirando para sorpresa de los millones de votantes que esperaban algo diferente. Sólo hizo algo bueno para el País; evitar el rescate total de España por la UE. Eso hubiera sido la puntilla para los españoles y si no, miremos los medidas que tuvo que tomar el Gobierno de Grecia, que aunque pregonaba lo que aquí el partido de Podemos, tuvo que tragarse su ideología. ¡El miedo guarda la viña!
Y llegamos al ahora. El Gobierno que está al mando de España, hoy en día, no sé si es legítimo. Lo digo porque aún no se han contado las actas por la institución correspondiente, que lo debería haber hecho en un plazo máximo de tres meses una vez realizadas las elecciones. ¿Por qué no se ha hecho? ¿Por qué partidos como Ciudadanos, Vox, PP, no lo exigen? Porque algo se nos ocultan a los españoles. El Gobierno que tenemos sólo está refrendado por los resultados que ha suministrado el recuento de votos de Indra. ¿Quién está detrás de Indra? En las redes hay bastante información para quien quiera formarse una opinión.

Pero aun así tenemos a Pedro Sánchez en la Moncloa. ¿Cómo se presentó a las elecciones de noviembre? Pues paralizando a España institucionalmente durante seis mesas, ya que pensaba que al no dejarse presionar por los comunistas, después de las elecciones de abril de 2020, ganaría una cantidad de votos que le diera la oportunidad de quitarse de en medio a Iglesias, y entre Ciudadanos y el PNV hacer gobierno. Para ello no dudó en mentir, rementir y volver a mentir. Sánchez decía en campaña aquello de: “nunca tendré en mi gobierno a miembros de Podemos porque no dormiría tranquilo, y los españoles tampoco. Ellos están por la autodeterminación de Cataluña, queriendo imponer unas políticas populistas que no comparto, pues sería muy negativo para el País. Jamás pactaré con ellos”. Mentira, tras mentira, tras mentira. A las dieciocho horas del resultado de las mesas electorales que la empresa Indra, no lo olvidemos, nos presentó por medio de Ministerio del Interior, Sánchez e Iglesias, salían abrazados, por las televisiones, para darnos la mala nueva de que formarían Gobierno. Y hasta aquí llegamos. Con un gobierno de ensueño para Sánchez, que no para los españoles, con las imposiciones comunistas de Iglesias colándose por los Reales Decretos Leyes que el Estado de Alerta permite, por desgracia de la pandemia que asola y deja a España sin muchas de las personas que pertenecen a una generaciones españolas más sacrificadas, noblesy generosas que esta antigua tierra ha forjado.
De la pandemia, ya escribiré otro día, aunque dejo algún apunte;
1-    El Gobierno debió actuar desde el día 30 de enero.
2-    Dejó concentraciones masivas, anteponiéndolas, por ideología, la Ley estrella de “Igualdad Sexual y la convocatoria del independentismo catalán en Perpiñán, a la salud de los españoles.
3-    Su responsabilidad por no haber abastecido a la Sanidad Española de los elementos necesarios durante el mes de febrero.
4-     Cómo y a quién compró los test que luego resultaron inútiles para la detección del Covid-19
5-    Por qué se miente en número de infectados y de muertos.
6-    Por qué se mete el CNI y a Iglesias en los Decretos del Estado de Alarma.
7-    Por qué se silenció al Parlamento durante, hasta ahora, tres semanas.
8-    Quienes son los científicos en los que se quiere refugiar, como asesores, el Gobierno social-comunista.
9-    Por qué nos hurtan el duelo a nuestros muertos.

Y así una tras otra. Pero eso será en otro escrito, en el que utilizaré el razonamiento crítico. Hoy lo que he intentado es hacer un ejercicio memorístico, cogiendo la mano de aquella memoria que tanto ejercité durante mi bachillerato. Esa es la Memoria de la que los comunistas reniegan. La memoria individual. Sin ella, podrán cambiar la llamada Memoria Histórica, los hechos y los tiempos. Pero se equivocan, como en todo, porque todavía el individuo no está destruido.




Madrid, 16 de marzo de 2020.


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