sábado, 2 de mayo de 2020

FUERA EL INVASOR COMUNISTA.






Hoy, dos de mayo, hace doscientos doce años que el pueblo de Móstoles se sublevó contra el todopoderoso invasor francés. Fue la quema de pólvora que, sin pausa, llevaría a la expulsión del ejército napoleónico unos pocos años más tarde. Cierto es que aquellos españoles volvieron al absolutismo que la Corona Borbónica ejercía sobre ellos. ¡Viva las cadenas!, gritaban. Pero eran sus cadenas y no las de un ejército invasor. El hecho es que los españoles de la época perdieron el miedo al Emperador y defendieron con su vida la libertad de España.
En estos días, lamentablemente, estamos confinados o encarcelados, cada uno que lo determine como quiera, por una pandemia. Un invasor de nuestra salud al que tenemos que combatir según las normas que los científicos van encaminando. Sin embargo, el que gobierna nuestra nave, es decir España, tiene un rumbo determinado, con un puerto concreto. Éste  no es otro que atracar en comunistolandia. Por la travesía ya han caído al Hades más de 40.000 compatriotas, pero eso al capitán Sánchez y a su segundo de abordo, el parasito a una coleta pegado, les importa una higa. Aquí no hay más. Tragar sus órdenes o, si no, hay que estar dispuestos a que nos pasen por la quilla o, en el mejor de los casos, arrestarnos en la sentina como saboteadores de la nave, ya que ellos mismos dicen ser la nave.
El caso es que el mapa de ruta, para frenar la pandemia, del Gobierno se ha visto erróneo desde el inicio. Después de cincuenta y dos días de confinamiento, aún no hay test para la población, no hay mascarillas suficientes y lo que un día es de una forma, a la noche es de otra. Toda la gestión de esta tormenta ha sido un dislate tras otro, un no parar de mentiras que sin pausa son blanqueadas por los voceros, debidamente instruidos en la manipulación del leguaje mucha travesía atrás y, también, oportunamente pagados para prostituir la información.
Pero aun siendo ya un escándalo el tratamiento de la pandemia en todos los niveles poblacionales, que no sé como todavía tienen la sinvergonzonería de presentarse ante los españoles, sin rubor alguno, para seguir mintiéndonos sin complejos, haciendo de la falsedad un relato de ficción que concluye, inexorablemente, en el revés de la realidad, en una especie de distopía que está a punto de comenzar, lo más mortífero para España es la fría y lenta plaga que están introduciendo en todas las Instituciones del Estado.
A este Gobierno comunista, sí comunista, lo que quiere es imponer su rumbo a toda costa y a escondidas, como la han hacho desde siempre. Y el momento es éste. La pandemia. Mientras estamos encarcelados, algo que el parasito a una coleta pegado y el sicópata de Sánchez quieren alargar lo más posible, por mucho que empiecen a dejar ciertos movimientos por las calles, en nuestras casas, van minando el libre albedrío y el Derecho Natural sin que nos demos cuenta. Nos están robando el País ante nuestras propias narices. Nos están crucificando en el tronco de lo Público, para luego resucitarnos con las limosnas del Padre Estado, mientras la telaraña comunista atrapa el tejido industrial y los sectores productivos de España. El miedo a lo que está por llegar, nos inmoviliza en vez hacernos saltar de las sillas. Para los comunistas el miedo es una forma de control social para obtener su fin, pero también es cierto que hoy puede ser una quimera ya que el miedo trae la ira, ésta lleva a la violencia y ésta desemboca en guerra. Algunos dirán que soy tremendista. Sin embargo ahí esta la Historia, la Historia de los hechos y éstos no se pueden cambiar, por mucho que se les llene la boca con su Memoria Histórica, tan troceada y reescrita por un grupo de lameculos inanes de dignidad y avarientos de bolsillos ajenos.
Desde hace unos días sólo oigo “la reconstrucción de España”, “la nueva normalidad”. Y el leguaje dice lo que quiere decir, no lo que queremos oír. Sólo esas dos frases, repetidas infinitas veces, desprende un totalitarismo abrumador y que encaja, a la perfección, con el otro concepto totalitario al que llaman “Globalización” y que no es otra ideología más para  tener al individuo controlado, diezmándolo de sus libertades y sus derechos esenciales.
Algunos dicen que la U.E no va a dejar que el comunismo se apodere de un Estado miembro. Eso está por ver. Voy a exponer un escenario alternativo que ya estuvo a punto de estrenarse en Grecia. El Gobierno griego, comunista, cuando la U.E le presentó un plan de ajustes para seguir en el €, le dio dos opciones; aceptar las condiciones propuestas o salir de la U.E. Los comunistas griegos se lo pensaron. Al final, tuvieron que renunciar a su proyecto y tragaron con todo lo dictado por Europa. En España, el Ministro de Comercio, "el infantil Garzón", ya ha dicho que no importaría salirse del € para así poner en marcha la máquina de hacer dinero, con lo cual los españoles tendríamos más liquidez y no tendríamos que ser intervenidos por los “hombres de negro”, ya que éstos nos obligarían a ajustar los gastos con los ingresos, nos dirían dónde invertir el dinero y eso sería empobrecer a los más pobres y hacer más ricos a los ricos. ¡Más miedo para la gente! Y pregunto; ¿y si este Gobierno decidiera coger la máquina de los billetes y rechazase a la U.E? ¡Eso sí que me pone los pelos en punta!
Los Estados de Europa no son los hijos de San Luis; sí, no sacarían los higadillos a corto plazo. Está claro. Pero pondrían un orden económico, como hicieron en Irlanda, Portugal o Grecia, para una vez equilibradas sus cuentas, dejarles seguir el camino del libre mercado y de las libertades individuales. Lo de la máquina de imprimir billetes sería un empobrecimiento de decenios, una vuelta a la hambruna y a la miseria más absoluta, a la cercenación de los mercados, interior y exterior, y a la sumisión a una élite comunista deseosa de los frutos por los esfuerzos ajenos en su propio beneficio. Si llegara esa situación sólo nos la quitaríamos con la utilización de la fuerza, derramando sangre de personas libres por las tierras y calles de España.
En las noche del dos al tres de mayo muchos españoles fueron fusilados por el ejército invasor de su Nación. No esperemos a que nos invada la ideología comunista, no nos dejemos quitar lo que nuestros padres nos han dejado con tanto esfuerzo y saltemos de la silla a los balcones, no para aplaudir, sino para gritar “TEST, TEST Y MÁS TEST, manifestémonos sin miedo en las redes sociales, abarrotemos las calles diciendo, ¡no al totalitarismo comunista! y defendamos nuestras libertades ahora que todavía queda algo de tiempo. No mucho, pero lo tenemos. No esperemos a otra madrugada del tres de mayo.

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